MAGDALENAS

LAS MAGDALENAS

Mi segunda entrada en este blog va a estar protagonizada por una de mis elaboraciones favoritas: las magdalenas.

Siempre he pensado que la cocina es magia, pero es en este tipo de trasformaciones culinarias donde la palabra alcanza su auténtico significado.

Nuestras abuelas ya preparaban magdalenas en sus hornos de leña para  fiestas,  convites de bodas, bautizos… Ellas no disponían de estos papeles maravillosos y coloridos que ahora engalanan nuestras preparaciones. Sin más, usaban papeles que doblaban de una manera muy artesanal, en las horas de menos quehacer.

Los ingredientes solían ser siempre los mismos: harina, leche, aceite de girasol, azúcar, huevos e impulsor.  Las cantidades solían variar de un pueblo a otro e incluso de una casa a otra. De aquí las rivalidades a la hora de conseguir la mejor.

Mi receta de hoy  está integrada por  unos ingredientes similares, pero la he querido lucir con el famoso “copete”. Este se consigue con un reposo de la masa de, al menos, dos horas en el frigorífico. Después se meten a horno muy caliente, 225 grados centígrados.  Ese contraste de temperatura es el que hace que las magdalenas suban tanto sin caer.

Os paso la receta.

INGREDIENTES:

  • Huevos de corral 3 unidades.
  • Harina floja 225 gramos. No nos interesa el gluten en estas elaboraciones.
  • Azúcar  blanquilla 150 gramos.
  • Impulsor o levadura química 8 gramos.
  • Leche, entera y si es posible fresca, 70 ml.
  • Una pizca de sal fina.
  • Aceite de oliva suave o girasol 180 ml. Este ingrediente va un pco en función de los gustos personales de cada uno. Si te gusta el sabor a aceite de oliva puedes usar una fuerte, si no te gusta nada elige una aceite con poco sabor como la de girasol, maíz…
  • En cuanto a otros sabores, si se quiere se pueden agregar esencias naturales (olvidaros de las químicas) tipo ralladura de limón, lima, naranja, o vainilla líquida (una cucharadita).

ELABORACIÓN

Batir los huevos con el azúcar hasta que tripliquen su volumen. (En este apartado decir que las máquinas son de gran ayuda, ya que las señoras de antes batían a brazo,  con sus enormes varillas, sin desfallecer, hasta tres docenas de huevos de una misma vez).

Después agregar la leche, el aceite, la sal y las esencias si se ponen. Seguir batiendo un poco más.PicsArt_02-10-04.47.34

En este punto es cuando se incorpora la harina tamizada con el impulsor o levadura química. Se va incorporando poco a poco. Aquí ya no batimos sino que que vamos a ir  metiendo la harina  con movimientos envolventes, de arriba a abajo, hasta finalizar.

Sin copete.  Se pone la masa directamente en los moldes, con un poco de azúcar por encima  y al horno 180 grados unos 15 minutos. Vigilar el color. Si están doradas es que están. Si hay dudas pinchar una con un palillo y si sale limpio no hay duda.

Con copete. Se meten en el frigorífico dos horas mínimo. Pudieran estar toda la noche reposando, bien tapadas con un film o un paño limpio de algodón. Cuando las vayamos a hornear se remueve la masa con las varillas hasta que quede homogénea, pues en este tiempo de reposo el impulsor ya empieza a hacer su trabajo y comienzan a aparecer  burbujas.

Se ponen en los moldes con  un poco de azúcar por encima de cada una,  y  a hornear a 225 grados centígrados diez minutos, después se baja el horno a 170 grados otros cinco minutos. Si hay dudas de que estén cocidas la misma operación de antes. la prueba del palillo.

¡Os garantizo éxito total!

 

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